«La escultura y la pintura tienen el efecto de enseñarnos modales y suprimir la prisa». R.W. Emerson.
El MEAM se enorgullece de presentar esta colección, una muestra de la buena salud de figuración internacional que aúna bajo el mismo techo un amplio abanico de sensibilidades artísticas. El realismo es una excelente herramienta para abordar el mundo sin huir de él. Renovamos nuestra mirada mediante dibujos, cuadros y esculturas que son testimonios congelados en el tiempo sobre nuestro ahora.
Dos temas centrales recorren la exposición. Por un lado, el cuerpo humano, ese gran desconocido que todos habitamos. La figura humana acompaña el realismo desde sus inicios. Comprender nuestros cuerpos es comprender una parte esencial de quiénes somos. Cada cuerpo individual traduce una historia única. Las obras nos acercan a esos cuerpos. Llegan donde las palabras no pueden llegar.
Por otro lado, la colección se ocupa del tiempo. Una obra de arte saca las cosas de la línea continua del paso de los días y las convierte en presente perpetuo, en un instante capturado para la eternidad. Todos los artistas de esta colección tienen claro que el arte exige un esfuerzo. En la época de la inmediatez, en la época de la performatividad de la sensibilidad, los artistas realistas siguen puliendo su oficio, procurándose un tiempo de comprensión genuina de su entorno y de sí mismos. Las obras aquí presentes son contenedores de horas humanas, testimonios latentes de nuestro valor como seres sintientes, traducciones de nuestros ritmos naturales.
El arte figurativo es un arte que comparte y no enajena y que siempre ofrece vías de acceso al espectador. Es un arte para todos. Un arte para mirar y apreciar de nuevo aquello que ya nos pertenece: Nuestro cuerpo y nuestro tiempo.











































































































